Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos —¡Juan! ¡Juan! ¡A dónde vas, mocito! Vas a ver…
Las carcajadas redoblaron.
Leonidas y yo Ãbamos muy atrás. Leonidas estaba demudado y le castañeteaban los dientes.
—¿Vamos quedándonos? —le dije.
—Bueno —me respondió—. ¿Pero si le pegan a Juncos?…
Llegados a una pequeña explanada, al pie de un cerro de la campiña, se detuvo el tropel. Alguien estaba llorando. Los otros reÃan estentóreamente. Se vivaba a contrapunteo:
—¡Viva Cancio! ¡Hip!… ¡Hip!… ¡Hip!… ¡Hurraaaaa!…
Se hizo un orden frágil. La griterÃa y la confusión renacieron. Pero se oyó una voz amenazadora:
—¡Al primero que hable, le rompo las narices!
—Voy a Juncos.
—Voy a Cancio.
Se hacÃan apuestas como en las carreras de caballos o en las peleas de gallos.