Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Puedo asegurar que por su parte él no me reconocía. Removióse ágilmente, como posicionándose mejor en el antro donde ignoro cuando habíase refugiado; y, presa de una inquietud verdaderamente propia de un gorila enjaulado, ante las gentes que lo observan y lo asedian, saltaba, gruñía, rascaba en la torta y en el estucado del granero vacío, sin descuidarse de mí ni por un solo momento, presto a la defensa y al ataque.
—¡Padre mío! —Rompí a suplicarle, impotente y débil para lanzarme a sus brazos.
Mi padre entonces depuso bruscamente su aire diabólico, desarmó toda su traza indómita y pareció salvar de un solo impulso toda la noche de su pensamiento. Deslizóse en seguida hacia mí, manso, suave, tierno, dulce, transfigurado, hombre, como debió de acercarse a mi madre el día en que se estrecharon tanto y tan humanamente, hasta sacar la sangre con que llenaron mi corazón y lo impulsaron a latir a compás de mis sienes y mis plantas.