Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Los dados volaron, mejor, corrieron tropezándose entre sÃ, patinando, saltando isócromos a veces, con el rehillo punzante de dos tambores que batieran en redoble de piedra la marcha de lo que no podÃa volver atrás, aun a pesar de Dios mismo, ante las pobres miradas de aquella estancia, solemne y recogida más que iglesia a la hora de alzar la hostia consagrada…
Vibrante, grisácea lÃnea trababa cada dado al rodar, Una de esas lÃneas empezó a engrosar, fue desdoblándose en manchas unas más blancas que otras; pintó sucesivamente 2 puntos negros, luego 5, 4, 2, 3 y plantóse por fin marcando quina. El otro mármol ¡oh los costados y el espaldar, el hombre y el frontal del jugador!, el otro mármol ¡oh la partida simultánea de los dados!, el otro avanzó tres dados más que el anterior, y por parecido proceso de evolución hacia la meta insospechada, fue a presentar también 5 puntos de carbón sobre el tapete. ¡Suerte!
El chino, con la serenidad de quien lee un enigma cuyos términos le fuesen desde mucho antes familiares, hizo ingresar a su banca los cinco mil soles de la apuesta.
Alguien dijo a media voz:
—¡Es una barbaridad! Siempre las más altas paradas son para Chale. No se puede con él.