Poemas
Poemas En verdad, casi tengo miedo
de sentir mi vida tan enlazada
al radiante pensamiento
que se apoderó de mi alma el otro verano,
de que vuestra imagen, querida para siempre,
anide en este corazón todo vuestro,
mi corazón solo deseoso
de amaros y de agradaros;
y tiemblo, perdonadme
por decirlo con esta franqueza,
al pensar que una nota, una sonrisa
vuestra es desde ahora mi ley,
y que os bastaría un gesto,
una palabra o un guiño,
para vestir todo mi ser de luto
por su ilusión celeste.
Pero prefiero no veros,
aunque el porvenir deba serme sombrío
y fecundo en penas sin límites,
más que a través de una inmensa esperanza,
sumido en esa dicha suprema
de decirme de nuevo y siempre,
a pesar de tristes desvíos,
que os amo, ¡que te amo!
La Buena Canción