Poemas
Poemas Fui mÃstico y ya no lo soy,
(la mujer me habrá vuelto a atrapar por completo)
no sin guardar respeto absoluto
al ideal del que necesito renegar.
¡Pero la mujer me ha atrapado de nuevo por completo!
Iba rezando al Dios de mi infancia
(hoy tú eres quien me tiene de rodillas).
Estaba lleno de fe, de blanca esperanza,
de caridad santa de puras llamas deleitosas.
¡Pero hoy me tienes a tus pies!
La mujer, por ti, vuelve a ser EL maestro,
un maestro todopoderoso y tiránico,
pero ¡qué insidioso!, fingiendo que todo lo permite
para llegar a semejante meta satánica…
¡Bendito tiempo cuando era ese mÃstico!
Canción para ella