Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Los periódicos de la mañana se ocuparon de estos incidentes, y los juzgaron de muy distinta manera. El Times, entre otros, vituperaba a la agencia Thompson por haber declarado aquella guerra propia de salvajes. El Pall Mall Gazette, por el contrario, seguido del Daily Chronicle, la aprobaba por entero: ¿no se beneficiaría al fin y al cabo el público con aquella rebaja de las tarifas, motivada por la competencia?
Comoquiera que fuese, semejante publicidad no dejaría de ser provechosa para aquella de las dos agencias que resultara vencedora, y así s^ evidenció en la mañana del 28. Los carteles se hallaron este día rodeados de grupos compactos, en los que se hacían los más arriesgados pronósticos y se gastaban bromas de todo género.
La lucha arreció. A la sazón no se dejaba pasar una hora entre las dos respuestas, y el espesor de las tiras superpuestas alcanzaba notables proporciones.
Al mediodía la agencia Baker pudo almorzar tranquila en la posición conquistada. El viaje entonces había llegado a ser posible, a su juicio, mediante un desembolso de 61 libras esterlinas.
—¡Eh, oiga usted! —gritó un muchacho al empleado que había puesto la última tira—. Yo quiero un billete para cuando se haya llegado a una guinea. Tome usted nota de mis señas: 175, Whitechapel, Toby Laugehr… Esquire —añadió, hinchando los carrillos.