Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ UNA BODA EN SAN MIGUEL
El despertar en la mañana del 25 de mayo fue sumamente moroso a bordo del Seamew. Debía haberse partido la víspera, incluso la misma antevíspera, si no se hubiese perdido ni un día antes de llegar a Fayal.
Nadie había pensado en aquellas consecuencias, muy lógicas, no obstante, de los acontecimientos de Tercera. Cuando el Seamew abandonó la rada de Angra ningún otro barco estaba allí atracado. ¿Podía preverse que el Camoens llegara tan a tiempo para poder alcanzar a los fugitivos en San Miguel?
Pocos pasajeros aceptaban con tranquilidad aquel nuevo incidente del viaje. La mayor parte no se recataban para manifestar su mal humor, y, no sin alguna injusticia, atribuían a Thompson la responsabilidad de aquel contratiempo, del que era la primera víctima.
¿Qué necesidad había para haber desafiado abiertamente a las autoridades de Tercera? Si se hubiera tratado con mayor circunspección, el negocio habría tomado indudablemente mejor cariz.
¡Más aún! Remontándose a sus orígenes, aparecía evidente la falta de la agencia. Si, olvidando sus compromisos, no se hubiese llegado a Fayal el 18 en vez del 17, se habría dejado a Tercera en la tarde del 20 de mayo, y no se hubieran visto los pasajeros del Seamew mezclados en aquella absurda historia de ladrones, cuya solución no era posible prever.