Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ De tez blanca, su frente era despejada; sus largos y retorcidos bigotes separaban de una boca de afectuosa expresión una nariz enérgica modelada en suave curvatura; sus ojos, de un azul oscuro, denotaban una mirada bondadosa que sólo conocÃa un camino, el más corto.
El resto de su persona no desmentÃa de la nobleza de su rostro: anchas y elegantes espaldas, pecho robusto, miembros musculosos, extremidades finas y cuidadas, todo denunciaba al atleta hecho a la práctica de los deportes.
Al verle, no podÃa menos de exclamarse: «He ahà un bravo muchacho».
Roberto habÃa demostrado que no se dejaba desazonar por el brutal choque con el destino, pero el mejor y más firme caballero tiene el derecho de perder por un momento los estribos. Roberto, sirviéndonos de estos términos de equitación, habÃa perdido los estribos y vacilado en la silla, y procuraba volver a recobrar aquéllos y afirmarse en ésta, incierto acerca del partido que hubiera de adoptar.
Habiéndose planteado por centésima vez el problema, levantó la vista al cielo, como si en él quisiera hallar la solución. Sólo entonces se apercibió de la lluvia torrencial, y descubrió que sus obsesionantes pensamientos le habÃan inmovilizado en medio de un charco de agua frente a aquella negra pared cubierta de carteles multicolores.