Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna La dirección del proyectil hacia el hemisferio Norte de la Luna probaba que su trayectoria habÃa sufrido cierta modificación. El tiro, matemáticamente calculado, debÃa llevar la bala al centro mismo del disco lunar. Si no llegaba allà era señal de que habÃa desviación. ¿Qué causa la habÃa producido? Barbicane no podÃa adivinarlo ni determinar la importancia de esa desviación, porque le faltaban los puntos de mira. Esperaba les llevase hasta el borde superior de la Luna, región más favorable para la llegada.
Sin comunicar sus temores a sus amigos, se limitó Barbicane a observar frecuentemente la Luna, procurando ver si variaba la dirección del proyectil. Porque la situación serÃa desesperada si el proyectil, errando el blanco y pasando del disco lunar, se lanzaba a los espacios interplanetarios.
En aquel instante la Luna, en vez de parecer plana, dejaba ya ver su convexidad. Si el Sol la hubiera herido oblicuamente, habrÃan podido distinguirse muy bien las sombras proyectadas, sus elevadas montañas, asà como bocas de sus cráteres y las caprichosas fallas que surcan sus extensas llanuras. Apenas si divisaban esas grandes manchas que dan a la Luna el aspecto de un rostro humano.
—Rostro, pase —decÃa Miguel Ardán—, pero lo siento por la amable hermana de Apolo que tiene la cara llena de viruelas.