Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna
«Allá no serÃa yo más que un pigmeo».
—Gulliver entre los gigantes —dijo Nicholl.
—Cabalmente —dijo Barbicane.
—Y no serÃa inútil llevar piezas de artillerÃa para defenderse.
—¡Bah! —replicó Barbicane—. Tus balas no harÃan efecto alguno en el Sol y caerÃan al suelo a los pocos metros.
—¡Qué cosa más rara! Se me antoja una fantasÃa.
—Pero cierta —respondió Barbicane—. La atracción es tan grande en aquel astro enorme, que un objeto de peso de 70 kilogramos en la Tierra, pesarÃa 1930 en la superficie del Sol. Un sombrero, 10 kilogramos, tu cigarro media libra y en fin, si tú cayeras al suelo en el continente solar, no podrÃamos levantarte, porque tu peso serÃa de 2500 kilogramos.
—¡Diablo! —exclamó Miguel—. SerÃa menester entonces llevar consigo una cabria. Pues bien, amigos mÃos, contentémonos por hoy con la Luna; allà por lo menos haremos un buen papel. Más adelante veremos si nos conviene ir al Sol, donde no puede uno beber sin el auxilio de un cabrestante para llevarse la copa a los labios.