Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna Al pasar por encima de la llanura inmediata pudo notar Barbicane un gran número de montañas poco importantes, y entre otras una forma anular denominada Gay-Lussac, que mide veintitrés kilómetros de ancho. Hacia el Sur, la llanura se mostraba muy plana, sin prominencias ni desigualdades. En cambio, por el Norte, y hasta el sitio en que confinaba con el Océano de las Tempestades, tenÃa el aspecto de una superficie lÃquida agitada por un huracán y cuyas olas se hubieran solidificado súbitamente. Sobre todo el conjunto y en todas direcciones se extendÃan las ráfagas luminosas que partÃan de la cumbre de Copérnico. Algunas presentaban una anchura de treinta kilómetros y una longitud incalculable.
Los viajeros discutÃan el origen de aquellos extraños rayos, y cómo los observadores terrestres, no podÃan determinar su naturaleza.
—Pero ¿por qué —decÃa Nicholl— no han de ser esos rayos simplemente los estribos de las montañas, que reflejan con más viveza la luz del Sol?
—No —respondió Barbicane—; porque si asà fuese, en ciertas condiciones de la Luna, esos picos proyectarÃan sombras, y no las proyectan.
En efecto, semejantes rayos no aparecen sino en la época en que el astro del dÃa se halla en oposición con la Luna, y desaparecen en cuanto sus rayos se hacen oblicuos.