Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna Y los tres animosos compañeros se abrazaron estrechamente.
—¡Dios nos asista! —dijo el religioso Barbicane.
Miguel Ardán y Nicholl se tendieron en las camas dispuestas en el centro del disco.
—¡Las diez y cuarenta y siete! —murmuró el capitán.
—¡Veinte segundos todavÃa! —Barbicane apagó rápidamente el gas y se tendió junto a sus compañeros.
Al momento reinó un silencio profundo, interrumpido únicamente por las pulsaciones del cronómetro que marcaba los segundos.
De repente hubo un choque espantoso, y el proyectil, impulsado por seis mil millones de litros de gas, producidos por la deflagración de la piroxilina, se elevó en el espacio.