Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna —SÃ, amigos mÃos, es el astro radiante que ilumina la cima de estas montañas, situadas en el borde meridional de la Luna. ¡Nos acercamos al Polo Sur!
—Después de haber pasado por el Polo Norte —contestó Miguel—. ¡Luego hemos dado la vuelta a nuestro satélite!
—SÃ, querido Miguel.
—Entonces, nada de hipérbola, ni curvas abiertas que temer.
—No, sino una curva cerrada.
—Que se llama…
—Una elipse. En vez de marchar a abismarse en los espacios interplanetarios, es probable que el proyectil vaya a describir una órbita elÃptica alrededor de la Luna.
—Es cierto.
—Y se hará su satélite.
—Luna de la Luna —exclamó Miguel Ardán.
—Únicamente te haré observar, mi digno amigo —repuso Barbicane—, que no por eso estaremos menos perdidos.
—SÃ, pero de otra manera y mucho más divertida —respondió él imperturbable con su amable sonrisa.
TenÃa razón el presidente Barbicane. Al describir el proyectil esta órbita elÃptica iba a gravitar eternamente alrededor de la Luna como un subsatélite.