Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna Alrededor del proyectil se mantenÃan a una distancia variable los objetos arrojados fuera. Era, pues, indudable que el proyectil, en su movimiento de traslación alrededor de la Luna, no habÃa atravesado ninguna atmósfera, porque de no ser asÃ, el peso especÃfico de aquellos objetos habrÃa modificado su marcha relativa.
Alrededor del proyectil.
Nada habÃa que ver por la parte del esferoide terrestre. La Tierra no llevaba más que un dÃa de su primer cuarto, habÃa sido nueva la vÃspera a medianoche, y hasta que pasasen dos dÃas no se dibujarÃa su primer segmento luminoso, viniendo a servir de reloj a los selenitas, puesto que, en su movimiento de rotación, cada uno de sus puntos pasaba veinticuatro horas después por el mismo meridiano lunar.
Por el lado de la Luna el espectáculo era diferente; el astro brillaba en todo su esplendor, en medio de innumerables constelaciones, cuya luz no empañaban sus rayos. En su disco, las llanuras empezaban a formar ya esa tinta oscura que se ve desde la Tierra. El resto del nimbo permanecÃa brillante, y en medio de su brillantez general, descollaba Tycho como un sol.
Barbicane no podÃa apreciar de ningún modo la velocidad del proyectil, pero el razonamiento le demostraba que aquella velocidad debÃa disminuir uniformemente, de conformidad con las leyes de la mecánica racional.