Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna Tan vasto proyecto era debido a la iniciativa de una compañÃa poderosa. Su director, el inteligente Ciro Field, tenÃa pensado cubrir todas las islas de OceanÃa con una extensa red eléctrica; empresa grandiosa y digna del genio americano.
Se habÃan encomendado las primeras operaciones de sondeo a la corbeta Susquehanna. Durante aquella noche se encontraba ésta exactamente a los 27° 7’ de latitud Norte y 41° 37’ de longitud Oeste del meridiano de Washington.
La Luna, a la sazón en su último cuarto, empezaba a surgir en el horizonte.
Después de retirarse el capitán Blomsberry se reunieron a popa el teniente Bronsfield y otros oficiales. Cuando asomó la Luna todos los pensamientos se dirigieron hacia este astro, contemplado entonces por las miradas de todo un hemisferio. Los mejores anteojos marinos no hubieran podido descubrir el proyectil errante alrededor de su semiglobo, y, sin embargo, todos se dirigieron hacia el brillante disco que millones de miradas interrogaban en aquel mismo instante.
—Partieron hace diez dÃas —dijo entonces el teniente Bronsfield—. ¿Qué será de ellos?
—Habrán llegado, mi teniente —contestó un joven guardiamarina—, harán en este momento lo que todo viajero cuando llega a un paÃs nuevo: pasearse.