Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna Al principio creyeron sus compañeros que el silbido era causado por un escape de vapor; pero al levantar la cabeza, observaron que el ruido se oía en las capas más lejanas del aire.
Aún no habían tenido tiempo de dirigirse una pregunta, cuando el silbido adquirió una intensidad espantosa, y de repente apareció ante sus ojos deslumbrados un bólido enorme, inflamado por la rapidez de la carrera y por el frotamiento con las capas atmosféricas.
¡Aquella masa ígnea fue agrandándose a sus ojos, cayó con el ruido del trueno sobre el bauprés de la corbeta, que quebró al nivel de la proa y se hundió en las olas con un estampido atronador!
De haber caído unos pies más cerca, la Susquehanna hubiese zozobrado con tripulación y equipaje.
De haber caído unos pies más cerca…
En aquel instante se presentó a medio vestir el capitán Blomsberry, y corriendo cómo los demás hacia el castillo de proa, preguntó:
—Con vuestro permiso, señores, ¿qué ha sucedido?
Y el joven guardiamarina, haciéndose intérprete de todos, exclamó:
—¡Comandante, son «ellos», que vuelven!