Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna —No tengas cuidado, amigo mÃo —respondió Barbicane—. El proyectil ha sufrido una temperatura mucho más elevada, mientras atravesaba las capas atmosféricas. Nada me extrañarÃa que haya parecido un bólido candente a los espectadores de la Florida.
—¡Entonces J. T. Maston debe de creernos asados!
—Lo que me choca —respondió Barbicane— es que no lo hayamos sido. Es un peligro que no habÃamos previsto.
—Yo sà lo temÃa —respondió simplemente Nicholl.
—¡Y nada nos habÃa dicho, sublime capitán! —dijo Miguel Ardán, estrechando la mano de su compañero.