Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna —¡Eterno guasón! —replicó Barbicane—. ¿No querÃas álgebra? ¡Pues ahora vas a tener álgebra hasta la coronilla!
—¡Prefiero, que me ahorquen!
—En efecto —respondió Nicholl, que examinaba la fórmula con expresión de inteligencia—; me parece perfectamente resuelto, Barbicane. Es la integral de las fuerzas vivas, y no dudo que nos dará el resultado apetecido.
—¡Pero yo quisiera comprender! —exclamó Miguel—. ¡DarÃa diez años de la vida de Nicholl por comprender!
—Escucha, pues —replicó Barbicane—. La mitad de v elevada al cuadrado menos v subcero elevado al cuadrado es la fórmula que nos da la semivariación de la fuerza viva.
—Bueno; y Nicholl, ¿sabe lo que eso significa?
—Sin duda —respondió el capitán—. Todos esos signos que te parecen cabalÃsticos forman, sin embargo, el lenguaje más claro y más lógico para quien sabe leerlo.
—¿Y tú pretendes, Nicholl —preguntó Miguel—, encontrar, por medio de esos jeroglÃficos, más incomprensibles que los ibis egipcios, la velocidad inicial que se debÃa imprimir al proyectil?