Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna Barbicane no pudo menos de sonreÃr al escuchar aquella ocurrencia de Miguel Ardán. Continuando su teorÃa, siguió diciendo:
—Eso hubiera sucedido a nuestro proyectil en caso de un choque, como a la bala que cae ardiente después de haber dado en la plancha metálica; y es porque su movimiento se ha convertido en calor. En consecuencia, afirmo que si nuestro proyectil hubiera tropezado con el bólido, su velocidad destruida de golpe hubiera generado un calor capaz de volatilizarle instantáneamente.
—Entonces —preguntó Nicholl—, ¿qué sucederÃa a la Tierra si se viera detenida de repente en un movimiento de traslación?
—Que su temperatura se elevarÃa hasta un grado tal que el Globo entero se reducirÃa a vapores.
—Bueno —dijo Miguel—, ved ahà el modo de acabarse el mundo que simplificarÃa muchas cosas.
—¿Y si la Tierra cayera en el Sol? —dijo Nicholl.
—Según los cálculos —respondió Barbicane—, aquella caÃda desarrollarÃa un calor igual al producido por un millón seiscientos globos de carbón iguales en volumen al globo terrestre.
—Buen aumento de temperatura para el Sol —dijo Miguel Ardán—, y que vendrÃa muy bien a los habitantes de Urano y de Neptuno, que deben morirse de frÃo en sus planetas.