Ante la bandera
Ante la bandera A la una y media, uno de los vigías, colocado en las barras del palo mesana, da la señal de tierra. Teniendo en cuenta la velocidad con que camina la Ebba, no tardaremos en ver dibujarse los primeros contornos de un litoral.

Efectivamente, dos horas después, y a distancia menor de ocho millas, una vaga silueta se percibe. A medida que la goleta se aproxima, los perfiles se dibujan con más claridad. Son los de una montaña, o, por lo menos, los de una tierra bastante elevada. De su cúspide se escapa un penacho de humo que sube hacia el cenit.
¿Un volcán en estos parajes? Entonces esto significaría que…