Ante la bandera
Ante la bandera Durante los quince dÃas siguientes, ni una sola vez he visto a mi antiguo pensionista. Repito que nadie me ha molestado en mis paseos cotidianos. De la parte material de mi existencia no tengo por qué preocuparme. Mis comidas llegan con una regularidad reglamentaria de la cocina del Conde de Artigas, nombre y tÃtulo que alguna vez le doy aun por antigua costumbre. Verdad es que yo no soy delicado en cuestión de alimentos, pero serÃa injusto formular queja alguna. La alimentación no deja nada que desear merced al avituallamiento, renovado en cada viaje de la Ebba.
Es una suerte que no me haya sido prohibido escribir, con lo que puedo consignar en mi cuaderno los más insignificantes detalles acaecidos desde el rapto de Healthful-House dÃa por dÃa. Mientras pueda, continuaré este trabajo. Tal sirva en el porvenir para descubrir el misterio que encierra Back-Cup.
Del 5 al 25 de Julio. —Han transcurrido dos semanas, y ninguna tentativa para aproximarme a Tomás Roch ha producido resultado. Sin duda se han tomado enérgicas medidas para sustraerle a mi influencia, por ineficaz que hasta ahora haya sido. Mi única esperanza es que el Conde de Artigas, el ingeniero Serko y el capitán Spada perderán su tiempo y su trabajo al pretender apropiarse los secretos del inventor.