Ante la bandera
Ante la bandera Sin embargo, no serán estos voraces animales los vencedores en la lucha. La presa se les va a escapar, pues el hombre, con sus instrumentos, es más poderoso que ellos. Hay ya sobre el ribazo algunas docenas de los compañeros de Ker Karraje que no valen menos que esos tiburones, pues piratas o tigres del mar, todo es uno. Van a procurar apoderarse del cachalote, y este animal será buena presa para las gentes de Back-Cup. En este momento la ballena se aproxima al muelle, en el que se han apostado el malayo del Conde de Artigas y otros piratas. Dicho malayo está armado de un arpón, al que se une una larga cuerda, y después de blandirle con vigoroso brazo, le lanza con tanta fuerza como destreza. Gravemente herida en la parte izquierda, la ballena se hunde bruscamente escoltada por los tiburones. La cuerda del arpón se desarrolla en una extensión de cincuenta o sesenta metros, y no hay más que tirar de ella para traer al animal, el cual va a salir a la superficie, para morir.
Esto es lo que hacen el malayo y sus camaradas, sin poner gran prisa en la tarea, de forma que no salga el arpón del costado de la ballena, la que no tarda en reaparecer cerca del muro en el que se abre el orificio del túnel.
Herido de muerte el enorme cetáceo, se agita en una agonÃa furiosa, lanzando columnas de aire y de agua mezcladas de sangre, y de un terrible golpe de su cola envÃa uno de los tiburones contra las rocas.