Ante la bandera
Ante la bandera Tomás Roch hace un signo afirmativo, e indica con un gesto que quiere estar solo ante el caballete. Ker Karraje, el capitán Spada y los demás retroceden unos cincuenta pasos…
Entonces Tomás Roch destapa el tubo que tiene en la mano y vierte sucesivamente sobre los tres proyectiles, por una abertura que éstos tienen, algunas gotas del lÃquido…

Transcurren cuarenta y cinco segundos…, tiempo preciso para que la combinación se efectúe; cuarenta y cinco segundos, durante los cuales parece que mi corazón ha cesado de palpitar…
Un espantoso silbido desgarra el aire. Los tres proyectiles describen una ancha curva, suben a cien metros en el espacio y pasan el crucero.
¿Han fallado, pues? ¡No! Efecto prodigioso: estos proyectiles, a modo del proyectil discoideo de mi compatriota el comandante de artillerÃa Chapel, vuelven sobre ellos mismos… Casi en seguida, el espacio es sacudido con una violencia comparable a la de un polvorÃn de melinita o dinamita que explotase Las bajas capas atmosféricas son empujadas hasta el islote, que tiembla sobre su base…
Yo miro…