Ante la bandera
Ante la bandera Después de la tentativa hecha por el teniente Davón, al que se dio el encargo de penetrar en el interior de Back-Cup con el Sword, las autoridades inglesas no pudieron poner en duda que aquellos atrevidos marinos habían perecido. Efectivamente, el Sword no regresaba a las Bermudas. ¿Había chocado contra las rocas buscando la entrada del túnel? ¿Había sido destruido por los piratas de Ker Karraje? Se ignoraba, pero hubo una explosión de cólera y dolor a la vez.
El objeto de esta expedición, conforme a las indicaciones del documento del ingeniero Simón Hart, era el de apoderarse de Tomás Roch antes de que éste hubiera terminado la fabricación de su explosivo; logrado esto sin olvidar a Simón Hart, el inventor sería entregado a las autoridades de las Bermudas; nada había ya que temer del Fulgurador Roch, y cualquier navío de guerra destruiría el islote de Back-Cup.
Transcurridos algunos días sin que el Sword apareciera, se le consideró perdido. Las autoridades decidieron entonces una nueva expedición, organizada en condiciones de ofensiva.
—Era, en efecto, preciso tener en cuenta el tiempo transcurrido —cerca de ocho semanas— desde el día en que el documento de Hart fue confiado al tonelillo. Tal vez Ker Karraje poseía actualmente los secretos de Tomás Roch.
