Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral —La decisión ha sido tomada de común acuerdo, por lo que creo que sus insinuaciones están fuera de lugar.
—Esta discusión no conduce a nada, caballeros —intervino Sir John Murray en tono conciliador—. Lo hecho, hecho está.
Con los ánimos ya más calmados, quedó convenido que, de no presentarse la caravana al dÃa siguiente, Emery y Zorn irÃan en su busca, dirigiéndose hacia el Sudoeste con el guÃa indÃgena. El coronel y sus colegas, mientras tanto, aguardarÃan en compañÃa de los marineros, tomando la determinación más conveniente al regreso de los dos jóvenes.
Después de alcanzar este acuerdo, los dos cientÃficos rivales se mantuvieron alejados el resto de la jornada. Sir Murray entretuvo su tiempo explorando los bosquecillos cercanos, sin encontrar caza de pelo que conviniera a sus intereses, y teniendo que conformarse con disparar contra las aves.
Llegó el 23 de junio. Transcurridas las primeras horas, y como no se advirtiera rastro alguno de la caravana, Emery y Zorn decidieron ponerse en marcha cuando fueron detenidos de improviso por los ladridos de un perro que parecÃa estar en la lejanÃa.