Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral —Llevábamos aquà tres dÃas, cuando los makololos se presentaron de improviso en número de trescientos o cuatrocientos. Los indÃgenas abandonaron sus puestos y nos dejaron solos. El resto ya lo conocen ustedes, caballeros.
El coronel Everest hizo también un resumen de los incidentes que habÃa padecido su grupo. Aquella noche la terminaron los europeos todos juntos, yéndose a descansar a una hora muy avanzada. Mokoum y algunos marineros hicieron turnos de vigilancia, pero no pasó nada.
Los makololos no repitieron su ataque. Al dÃa siguiente, los astrónomos observaron el horizonte que se abrÃa a sus pies. Por el lado Sur aparecÃa el desierto y al pie de la montaña se veÃa el campamento de los viajeros, por el que hormigueaban unos cuatrocientos indÃgenas en pie de guerra.
Era evidente que los makololos no querÃan abandonar aquel lugar sin haber antes asesinado a los blancos, pues deseaban apoderarse además de sus extrañas armas de fuego.
Los sabios celebraron largas conferencias con Mokoum. DebÃan tomar una determinación, pues de esta decisión dependÃan sus vidas, pero ante todo era necesario conocer la situación del Scorzef.