Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral Zorn, provisto de un anteojo reticular, comprobaba la posición de estos jalones sobre las estacas, admitiendo que dicha posición era exacta cuando el hilo vertical de la retícula dividía todas las imágenes en dos partes iguales.
Esta distancia rectilínea ocupaba un total de catorce kilómetros, que era la longitud aproximada que los astrónomos pensaban dar a su base.
Cada estaca había sido provista de una mira que, colocada en su cima, debía facilitar el emplazamiento de las reglas metálicas. Este trabajo requirió algunos días, y los dos jóvenes lo ejecutaron con escrupulosa exactitud.
Se trataba, después, de colocar una tras otra las reglas destinadas a medir directamente la base del primer triángulo, operación que puede parecer sencilla, pero que precisa de infinitas precauciones, pues de ella depende en gran medida el éxito de una triangulación.
En la mañana del 10 de marzo se colocaron en el suelo unos zócalos de madera, siguiendo la dirección rectilínea ya establecida. Los zócalos eran doce y descansaban en su parte inferior sobre tres tornillos de hierro, cuya distancia era sólo de algunos centímetros para impedir el deslizamiento, manteniéndolos por su adherencia en una posición invariable.