Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral —Espero que cumplas tu promesa, querido Mokoum —dijo Sir Murray.
—¿Qué promesa dice usted?
—La de llevarme al corazón del país más abundante en caza del mundo. No he venido al África austral para tirar contra las liebres o los zorros. Antes de una hora espero haber abatido…
Mokoum le interrumpió con una sonrisa y estas palabras:
—¡Antes de una hora! Pretende ir usted demasiado rápido. Aquí es necesario tener paciencia.
—¿Eres tú quien me habla de paciencia, mi impaciente amigo? —se sonrió el inglés.
—Soy impaciente, es cierto, pero en lo que se refiere a la caza puedo tener toda la paciencia del mundo. Sobre todo en lo que respecta a la caza de los grandes animales.
—¿Es que requiere unas condiciones especiales?
—Desde luego, señor Murray. La caza de los grandes animales es toda una ciencia, y es preciso conocer muy bien el país, las costumbres de los animales, los lugares por donde pasan… Después de conocer estos detalles, hay que ir tras ellos durante muchas horas y contra el viento, pues si descubren nuestra presencia antes de tiempo estamos perdidos.
Sir Murray le escuchaba atentamente.