Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral Los cientÃficos partieron, pues, en la canoa, a excepción de Nicholas Palander, que acompañarÃa a la caravana, ya que su presencia no era indispensable en la marcha de las operaciones y la canoa estaba preparada para transportar a un número limitado de pasajeros. Por otra parte, como se necesitaba que alguien con experiencia dirigiese la operación de navegación, Palander cedió su puesto a uno de los marinos del Queen and Tzar, mucho más útil en aquellas circunstancias que el honorable astrónomo de Helsingfors.
Los carromatos emprendieron su camino, mientras el coronel Everest, Strux, Zorn, Emery y Sir Murray, acompañados por dos marineros y un indÃgena, se quedaban a orillas del Nosub.
Los marineros se encargaron de prepararlo todo, minutos que aprovecharon los jóvenes amigos para conversar.
—Precioso rÃo —comentó Michael Zorn.
—Hermoso, pero difÃcil de atravesar —respondió Emery—. En realidad no se trata de un rÃo, sino de un rápido, que tiene poca duración. Dentro de algunas semanas, cuando entremos en la estación seca, no quedará ni una gota de agua.
—Interesante.
—Desde luego, pero parece que ya han terminado los preparativos. Será mejor que nos unamos a nuestros compañeros.