Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés Su único temor residÃa en que al verle solo, abandonado, sin protector a su edad, se le tomase por un vagabundo y se le encerrase en alguna Ragged-School. No. ¡Todas las asperezas de la vida errante mejor que entrar en uno de esos vergonzosos antros! ¡Y además, esto hubiera sido separarle de Birk! ¡Nunca!
—¿No es verdad, Birk —decÃa, atrayendo la gruesa cabeza de su perro sobre sus rodillas—, que no podrÃamos vivir el uno sin el otro?
Y, efectivamente, el noble animal le respondÃa que esto era imposible.