Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —¿Y tú lo has visto?
—Como os estoy viendo a vos.

—¿Y quién es?
—Un perro…
—¿Un perro?
—De cuatro patas, como otro cualquiera.
—¿De veras?
Los marineros del Nautilus quedaron como quien ve visiones. En cualquier otra circunstancia hubieran soltado una carcajada. ¡Un perro, capitán de un bergantÃn de ciento setenta toneladas! Motivos habÃa para desternillarse de risa. Pero era el Forward un buque tan extraordinario, que antes de reÃr y de negar era menester pensarlo mucho. Además, el contramaestre Cornhill tampoco reÃa.

—¿Y es Johnson quien te ha hecho ver a ese capitán de un género tan raro? —Repuso, dirigiéndose al joven marinero—. ¿Y tú lo has visto…?
—Con mis propios ojos.
—Y bien, ¿qué decÃs a eso? —Preguntaron los marineros a Cornhill.
—No digo nada —respondió el contramaestre con desenfado—, no digo nada, no digo más sino que el Forward es un buque que lo lleva el diablo y que son locos de atar los que lo tripulan.