Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Después de viajes bastante notables en los mares del Sur, Hatteras, en 1846, intentó por primera vez elevarse al Norte por el mar de Baffin; pero no pudo pasar más allá de los 74° de latitud. Montaba la corbeta Halifax, cuya tripulación tuvo que arrostrar atroces tormentos, y John Hatteras llevó tan lejos su aventurera temeridad, que, en lo sucesivo, los marineros se sentían todos poco dispuestos a repetir semejantes expediciones bajo semejante jefe.
Sin embargo, en 1850, Hatteras consiguió tripular la goleta Farewell, con veinte hombres resueltos, pero decididos principalmente por el alto sueldo ofrecido a su audacia. En aquella ocasión fue cuando el doctor Clawbonny entró en correspondencia con John Hatteras, a quien no conocía, y pidió formar parte de la expedición; pero la plaza de médico estaba ya dada, lo que decepcionó mucho al doctor.
El Farewell, siguiendo el derrotero tomado por la Neptune de Aberdeen, en 1817, se elevó al norte de Spitzberg, hasta los 76° de latitud. Allí tuvo que invernar; pero fueron tales los padecimientos y tan intenso el frío, que ningún tripulante regresó a Inglaterra, exceptuando Hatteras, que fue recogido por un ballenero danés después de una marcha de más de doscientas millas por entre los hielos.