Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras La sensación producida por aquel regreso de un solo hombre fue inmensa. ¿Quién, en lo sucesivo, había de atreverse a seguir a John Hatteras en sus locas expediciones? Él, sin embargo, no perdió la esperanza de lanzarse nuevamente a ellas. Su padre, el cervecero, murió y él quedó en posesión de una fortuna de nabab.
A la sazón, se produjo un hecho geográfico que dio a John Hatteras el golpe más sensible.
Un bergantín, el Advance, tripulado por diecisiete hombres, armado por el comerciante Grinnel, mandado por el doctor Kane y enviado en busca de Sir John Franklin, se elevó, en 1853, por el mar de Baffin y el estrecho de Smith, hasta más allá de los 82° de latitud boreal, mucho más cerca del Polo que todos sus predecesores.
¡Y aquel buque era americano, aquel Grinnel era americano, aquel Kane era americano!
Fácilmente se comprenderá que el desdén que al inglés inspira el yanqui se trocó en odio en el corazón de Hatteras, por lo que éste resolvió ir a toda costa más allá que su audaz competidor, y llegar al mismo Polo.