Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Los picachos de Biam-Martin, que dominan el cabo Liverpool, quedaron a la izquierda y se perdieron entre la bruma. Ésta impidió marcar el cabo Hay, cuya punta, muy baja, se confunde con los hielos de la costa, lo que vuelve con frecuencia muy difícil la determinación hidrográfica de los mares polares.
Los guinchos, los ánades, las gaviotas blancas cruzaban en todas direcciones. La latitud por observación dio 74° 01′; y la longitud, según el cronómetro, 77° 15′.
Las dos montañas de Catharine y de Elisabeth levantaban encima de las nubes su corona de nieve.

El viernes, a las seis, se dejó el cabo Warender a la derecha del estrecho, y a la izquierda quedó el abra llamada del Almirante, bahía poco explorada por los navegantes que se dirigían al Oeste. El mar se picó bastante, y con frecuencia las olas barrieron la cubierta del bergantín, arrojando sobre ella pedazos de hielo. Las tierras de la costa norte ofrecían con sus llanuras casi niveladas, que reverberaban los rayos del sol, curiosas apariencias.
Hatteras hubiera querido seguir a lo largo de las tierras septentrionales, a fin de ganar cuanto antes la isla Beechey y la entrada del canal de Wellington; pero un banco continuo le obligaba, a su pesar, a seguir los pasos del Sur.