Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras No por otra razón, el 26 de mayo, en medio de una niebla surcada de nieve, el Forward se encontró junto al cabo York, que reconoció por una montaña muy alta y casi cortada a pico. Habiéndose el tiempo aclarado algo, el sol apareció un instante hacia mediodía, y permitió hacer una observación bastante buena: 74° 4′ de latitud y 84° 23′ de longitud. El Forward se hallaba, pues, al extremo del estrecho de Lancaster.
Hatteras mostraba en sus mapas al doctor el camino que habían seguido y el que debían seguir. La posición del bergantín era interesante en aquel momento.
—Yo quisiera —dijo el capitán— hallarme más al Norte; pero nadie está obligado a hacer imposibles. He aquí nuestra situación exacta.
El capitán señaló en su mapa un punto poco distante del cabo York.


—Nos hallamos en medio de esta encrucijada, abierta a todos los vientos y formada por las desembocaduras del canal de Lancaster, del estrecho de Barrow, del canal de Wellington, y del paso del Regente. Es un punto al cual han debido necesariamente dirigirse todos los navegantes de estos mares.