Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Hatteras no quiso doblarse a tales raciocinios. Habiendo terminado su cargamento el lunes por la tarde, intentó de nuevo forzar el banco de hielo y elevarse al Norte; pero después de peligrosos esfuerzos, tuvo que resignarse a volver a bajar por el canal del Regente. Él no querÃa, de ningún modo, permanecer en el puerto Leopoldo, el cual, a la sazón abierto, podÃa al dÃa siguiente hallarse cerrado por una dislocación inesperada de los icefields, fenómeno muy frecuente en aquellos mares, que debe inspirar a los navegantes la mayor desconfianza.
Hatteras no dejaba traslucir sus zozobras, pero se sentÃa en su interior con una violencia suma. ¡QuerÃa ir al Norte, y se veÃa obligado a dirigirse al Sur! ¿A dónde llegarÃa de ese modo? ¿Iba a retroceder hasta el puerto Victoria, en el golfo de Boothia, donde invernó Sir John Ross en 1833? ¿HallarÃa libre en aquella época el estrecho de Bellot, y, costeando North Sommerset, podrÃa remontar el estrecho de Peel? ¿O se verÃa por espacio de algunos inviernos capturado como sus predecesores, y obligado a agotar sus provisiones y sus fuerzas?
Tales eran los temores que fermentaban en su cabeza; pero siendo necesario tomar un partido, viró de bordo y avanzó hacia el Sur.