Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Los deseos del capitán habían de quedar satisfechos hasta cierto punto. De conformidad con las previsiones del doctor, hubo durante la tarde una variación repentina; bajo una influencia cualquiera de vientos, de corriente o de temperatura, los icefields se separaron; el Forward se lanzó con audacia al paso que le abrieron, rompiendo con su proa de acero los témpanos flotantes; navegó toda la noche, y el martes, a cosa de las seis, salió del estrecho de Bellot.
¡Pero cuál fue la sorda irritación de Hatteras al hallar el camino del Norte obstinadamente cerrado! Tuvo, sin embargo, suficiente dominio para contener su desesperación, y como si el único camino abierto hubiese sido el que él prefería, dejó descender el Forward por el estrecho de Franklin. No pudiendo subir por el estrecho de Peel, resolvió bordear la Tierra del Príncipe de Gales para ganar el camino dé McClintock. Pero demasiado comprendía él que Shandon y Wall no se dejaban engañar, y sabían a qué atenerse respecto de su esperanza frustrada.
El 6 de junio se presentó sin ningún incidente notable; el cielo presagiaba nieve, y, por consiguiente, se cumplieron los pronósticos del halo.