Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Ya sabéis, amigos mÃos, cuáles fueron los principios de la carrera de Franklin. Fue grumete, como Cook y como Nelson, y después de haber empleado su juventud en grandes expediciones marÃtimas, resolvió, en 1845, lanzarse al descubrimiento del paso del Noroeste. Mandaba el Erebus y el Terror, dos buques experimentados, que acababan de hacer con James Ross, en 1840, una campaña en el polo ártico. El Erebus, mandado por Franklin, llevaba setenta hombres de tripulación entre oficiales y marineros, siendo Fitz James su capitán; Gore y Le Vesconte, sus tenientes; Des Boeux, Sargent y Couch, sus contramaestres, y Stanley su médico. El Terror contaba con sesenta y ocho hombres; capitán, Cruzier; tenientes, Little Hogdson e Irving; contramaestres, Horesby y Thomas; médico, Peddie. ¡Podéis leer en las bahÃas, en los cabos, en los estrechos, en las puntas, en los canales, en las islas de estos sitios el nombre de la mayor parte de estos desgraciados, de los cuales ni uno solo ha vuelto a ver su paÃs! Total: ciento treinta y ocho hombres. Sabemos que las últimas cartas de Franklin fueron dirigidas desde la isla Disko con fecha del 12 de julio de 1845. «Espero —decÃa— aparejar esta noche en busca del estrecho de Lancaster». ¿Qué pasó desde su salida de la bahÃa de Disko? Los capitanes de los balleneros Prince of Wales y Enterprise percibieron por última vez los dos buques en la bahÃa de Melville, y desde aquel dÃa no se oyó hablar más de ellos. Sin embargo, podemos seguir a Franklin en su marcha hacia el Oeste. Penetra en los estrechos de Lancaster y de Barrow, y llega a la isla Beechey, donde pasa el invierno de 1845 a 1846.