Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Pero ¿cómo se han adquirido estos pormenores? —preguntó Bell, el carpintero.
—Por tres tumbas que en 1850 la expedición de Austin descubrió en la isla. En ellas se hallaban sepultados tres marineros de Franklin, y, además, se completaron las noticias con el documento hallado por el teniente Hudson, del Fox, que lleva la fecha del 25 de abril de 1848. Sabemos, pues, que después de su invernada, el Erebus y el Terror remontaron el estrecho de Wellington hasta el 77° paralelo, pero en lugar de continuar su derrotero al Norte, camino que no estaba, sin duda, practicable, volvieron hacia el Sur…
—¡Y ésta fue su perdición! —dijo una voz grave—. Su salvación estaba en el Norte.
Todos se volvieron. Hatteras, apoyado el codo en el antepecho de la toldilla, acababa de lanzar a su tripulación aquella observación terrible.