Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras En efecto, habiendo Lady Franklin remitido en 1855 una lápida de mármol negro al doctor Kane, confió otra en 1858 a McClintock para que la colocase en la isla Beechey. McClintock cumplió religiosamente tan piadoso deber, y colocó esta losa no lejos de un monumento funerario erigido ya a la memoria de Bellot por los cuidados de Sir John Barrow.
La lápida llevaba la inscripción siguiente:
A LA MEMORIA DE
FRANKLIN, CROZIER, FITZ-JAMES
Y DE TODOS SUS VALIENTES HERMANOS, OFICIALES Y FIELES COMPAÑEROS
Que han sufrido y perecido por la causa de la ciencia y por la gloria de su patria.
ESTA PIEDRA
Está erigida cerca del lugar en que pasaron su primer invierno ártico, y de donde partieron para triunfar de los obstáculos o
PARA MORIR.
Ella consagra el recuerdo de sus compatriotas y amigos que les admiran, y de la angustia dulcificada por la fe de la que ha perdido en él jefe de la expedición al más adicto y al más afectuoso de los esposos.
«Asà es como Él les condujo al puerto supremo donde todos reposan».
1855