Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Os permitiré seguirme a bordo, señor Shandon —le interrumpió Hatteras.

Y volviendo la espalda a su segundo, volvió al bergantÃn y se encerró en su camarote.
Por espacio de dos dÃas, el viento fue contrario; el capitán no reapareció sobre cubierta. El doctor se aprovechó de aquella detención forzada para recorrer la isla Beechey, en la cual recogió algunas plantas que la temperatura relativamente elevada dejaba crecer en algunos puntos. En las rocas, desprovistas de nieve, encontró algunos brezos, lÃquenes poco variados, una especie de ranúnculo amarillo, una planta parecida a la acedera, con hojas que sólo tenÃan de ancho algunas lÃneas y saxÃfragas bastante vigorosas.