Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Mangas de lona servían para la introducción del aire destinado a las estufas, y otras mangas permitían escaparse el vapor de agua. Además, había establecidos, en las dos salas, condensadores que recogían el vapor en lugar de dejarlo convertirse en agua, y se les vaciaba semanalmente dos veces. Contenían algunas veces varias fanegas de hielo, que eran otras tantas fuerzas cogidas al enemigo.
El fuego se regulaba con perfección y facilidad por medio de mangas de aire. Se comprobó que una pequeña cantidad de carbón bastaba para conservar en las salas una temperatura de 50° (+10° centígrados). Hatteras, después de haber hecho aforar bien sus pañoles, vio que no tenía combustible ni para dos meses.
Se estableció un tendedero para los vestidos, que tenían que lavarse con frecuencia, siendo poco conveniente secarlos al aire, porque se ponían duros y quebradizos.
Las partes delicadas de la máquina se desmontaron también con el mayor cuidado, y se cerró herméticamente el departamento en que se las guardó.