Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras El 25 de octubre, el termómetro no señaló más que 4° bajo cero (—20° centÃgrados). Se desencadenó un huracán sumamente fuerte, y una densa niebla se apoderó de la atmósfera, no permitiendo llegar al Forward un solo rayo de luz. Durante algunas horas causó no poca inquietud la suerte de Bell y de Simpson, a quienes la caza habÃa llevado demasiado lejos, y no volvieron a bordo hasta el dÃa siguiente, después de haber permanecido un dÃa entero echados sobre sus pieles, mientras el huracán encima de ellos barrÃa el espacio y los sepultaba bajo cinco pies de nieve. Próximos estuvieron a quedarse helados, y el doctor tuvo no poco que hacer para restablecer en ellos la circulación de la sangre. La temperatura duró sin interrupción ocho eternos dÃas. No se podÃa sacar un pie fuera del buque. En un solo dÃa habÃa variaciones de 15 a 20 grados de la temperatura.
Durante aquellos forzados ocios, cada cual vivÃa a su manera. Los unos pasaban el tiempo durmiendo, los otros fumando y algunos conversando en voz baja e interrumpiéndose al aproximarse Johnson o el doctor. Ningún lazo moral unÃa a los hombres de aquella tripulación. No sé reunÃan más que para la oración de la tarde, que se hacÃa en común, y los domingos para la lectura de la Biblia y del Oficio divino.