Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Pero antes de empezar los preparativos de viaje, Hatteras quiso volver a comprobar con perfecta exactitud la posición del Forward. Se comprende muy bien la importancia de este cálculo, y los motivos que había para determinar la situación matemáticamente. Una vez lejos del buque, no era posible volverlo a hallar sin datos ciertos.
Hatteras subió, pues, a cubierta; recorrió en diferentes momentos varias distancias lunares y las alturas meridianas de las principales estrellas.
Estas observaciones presentaban serias dificultades, porque, por lo bajo de la temperatura, los espejos y lentes de los instrumentos se cubrían al aliento de Hatteras de una capa de hielo, y más de una vez el capitán sintió abrasarse sus párpados al apoyarlos en el cobre de los anteojos.
Pudo, no obstante, obtener bases muy exactas para sus cálculos, y volvió a la sala para enumerarlos debidamente. Terminado este trabajo, levantó la cabeza con asombro, cogió su carta de marear, hizo en ella sus apuntes y miró al doctor.
—¿A qué latitud nos hallábamos al principio de la invernada?
—A los 78° y 15′ de latitud, 95° 35′ de longitud, precisamente en el polo del frío.