Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras PREPARATIVOS DE MARCHA
HATTERAS no quiso poner a su tripulación al corriente de esta nueva situación. Obró perfectamente. Aquellos desventurados, sabiendo que los arrastraba hacia el Norte una fuerza irresistible, se hubieran tal vez entregado a arrebatos de desesperación. El doctor lo comprendió y aprobó el silencio del capitán. Éste guardaba en su corazón las impresiones que le causaba aquel presentimiento. Aquél fue su primer instante de felicidad después de largos meses pasados en incesante lucha contra los elementos. Se hallaba arrastrado a 150 millas más al Norte, a menos de 8° del Polo. Pero ocultó tan profundamente su alegría, que ni el mismo doctor pudo sospecharla. El doctor se preguntaba a sí mismo por qué los ojos de Hatteras lucían con brillo insólito; pero nada más, y ni siquiera se le ocurrió la respuesta tan natural que se podía dar a su pregunta.
El Forward, acercándose al Polo, se había alejado de aquella mina de carbón observada por Sir Edward Belcher. Para encontrarla, tenía que andar hacia el Sur, no 100 millas, sino 250. Sin embargo, después de una breve discusión sobre el particular, ente Hatteras y Clawbonny, se insistió en la idea del viaje.
