Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Si Belcher, de cuya veracidad no había motivos para dudar, había dicho la verdad, las cosas debían hallarse en el mismo estado en que él las dejó. Desde 1853 no se había dirigido ninguna nueva expedición hacia aquellos continentes extremos. Bajo aquella altitud se encontraban pocos esquimales o ninguno. Él trastorno sobrevenido en la isla Beechey no podía reproducirse en las costas de Nuevo Cornualles. La baja temperatura del clima conservaba indefinidamente los objetos abandonados a su influencia. Todas las probabilidades se reunían, pues, en favor de la proyectada excursión atravesando los hielos.
Se calculó que el viaje podría, todo lo más, durar cuarenta días, y Johnson hizo los preparativos en consecuencia.