Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras LAS DELICIAS DE LA INVERNADA
LA vida en el Polo es uniformemente triste. El hombre se encuentra enteramente sometido a los caprichos de la atmósfera, que ofrece sus tempestades y sus fríos intensos con una monotonía que desespera. La mayor parte del tiempo hay imposibilidad de salir al aire libre, y es menester permanecer encerrado en las casas de hielo. Así se pasan largos meses, haciendo durante las invernadas una verdadera vida de topo.
Al día siguiente el termómetro bajó algunos grados, y el aire se plagó de torbellinos de nieve que absorbían toda la claridad del día. El doctor se vio, pues, encerrado en casa y se cruzó de brazos, no teniendo otra cosa que hacer más que desobstruir de cuando en cuando el colgadizo que podía cerrarse y enlucir de nuevo las paredes de hielo que volvía húmedas el calor interior; pero la snow-house estaba construida con mucha solidez, y la nieve, engrosando sus paredes, acababa de reforzarla.
