Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Veamos, Hatteras, razonemos sin pasión, con frialdad, y examinemos la cuestión bajo todos sus aspectos. La costa en que acabamos de invernar puede ser interrumpida, nada nos prueba que se prolongue seis grados más al Norte; si los datos que hasta ahora os han guiado se justifican, debemos, durante los meses de verano, hallar una vasta extensión de mar libre. Y en presencia del océano Ártico, desembarazado de hielos y propicio para una navegación fácil, ¿cómo lo haremos, si nos faltan los medios de atravesarlo?
Hatteras no respondió.
—¿Queréis, pues, hallaros a algunas millas del Polo Norte sin poder llegar a él?
Hatteras había dejado caer de nuevo la cabeza entre sus manos.