Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Les hunde completamente —respondió el doctor—. OÃdme; voy a trazaros el itinerario del madero que está en nuestro poder. Ha sido acarreado hacia el océano PacÃfico por algún rÃo del istmo de Panamá o de Guatemala. De allà la corriente lo ha arrastrado a lo largo de las costas de América hasta el estrecho de Behring, y de grado o por fuerza ha tenido que entrar en los mares polares. No está tan podrido, ni de tal modo penetrado del agua, que no se pueda designar a su partida una fecha reciente. Habrá salvado felizmente los obstáculos de la larga cadena de estrechos que termina en el mar de Baffin, y enérgicamente empujado por la corriente boreal, ha venido por el estrecho de Davis a hacerse pescar por el Forward para la mayor alegrÃa del doctor Clawbonny, que pide al comandante le permita conservar en su poder un pedacito como muestra.
—Tomadlo —respondió Shandon—; pero permitidme a mi vez advertiros que no seréis vos el único poseedor de un objeto tan curioso. El gobernador danés de la isla de Disko…
—En la costa de Groenlandia —continuó el doctor—, posee una mesa de caoba hecha con un tronco pescado del mismo modo. Lo sé, mi querido Shandon; pero no le envidio la mesa, pues, si no fuese por las dificultades del transporte, tronco tengo yo aquà para hacerme todos los muebles de un dormitorio.