Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Era un tronco de caoba, roÃdo de gusanos hasta el centro, sin cuya circunstancia no hubiera podido flotar en la superficie.
—¡Victoria! —Exclamó el doctor con entusiasmo—. Puesto que las corrientes del Atlántico no han podido arrojarlo al estrecho de Davis, puesto que no ha podido ser conducido a los mares del polo por los rÃos de la América septentrional, en atención a que este árbol crece bajo el ecuador, es evidente que llega en lÃnea recta de Behring. Y fijad la atención, señores, en los gusanos del mar que lo roen; pertenecen a las especies de los paÃses cálidos.
—Lo cierto es —repuso Wall— que todo esto deja con un palmo de narices a los detractores del famoso paso.